Dancing it in / Bailando al dentro

Posted: July 28, 2014 in Uncategorized

For five months since I moved to Bogota, I have spent two hours of almost every Saturday in a physically integrated dance class, which combines participants with physical disabilities and those without. Physically integrated dance is something that I’ve never done in the past and I’d never even heard of it before I accidentally stumbled upon the ConCuerpos organisation. From the professional side, I was looking for ways to use dance and movement for peace building and violence prevention; from the personal side, I was looking to meet and connect with people in a city that is renowned for being quite cold and hostile compared to the rest of the country. What I found on those Saturday afternoons was that and so much more. 

On the black expanse of the studio floor, looking out through the floor-to-ceiling windows at the ever-changing vista of the mountains that cradle the city, I have been stretched – emotionally and physically – in ways I didn’t even know were possible. I have come to understand much more clearly what my body is capable of, what other different bodies are capable of, and – more importantly – what our bodies are capable of together. I have learned trust, respect, confidence, and to just let go. I have learned how to communicate complex ideas, feelings, a sense of place, and memories, solely through my body. On those Saturday afternoons, I don’t need to worry about the linguistic barriers that I still face here on a daily basis – I’ve learned that our bodies all speak the same language. 

Most of all, however, I’ve learned about connection. As an extrovert, I am someone who lives to connect with people (and there are even days when I feel like I was put on this planet just to connect with others). It’s the type of connection that can only come from having a complete stranger (safely and consensually) roll over your body or support your weight with their leg/shoulder/stomach/back one minute after meeting. And then, to move as one unit with ten or twenty other bodies of different shapes/sizes/abilities, with no pre-agreed plan or pre-assigned steps, gives me hope for a wider, global connection that I think the world needs, especially right now. 

Every Saturday, I walk out of that studio feeling energised and rejuvenated and it is on that black, sunlit studio floor that I am finding my soul in Bogota. 

To support ConCuerpos, so that these Saturdays can continue, click here

ConCuerpos

(c) ConCuerpos

Durante cinco meses desde que me mudé a Bogotá, me he pasado dos horas de casi todos los sábados en una clase de danza integrada, que combina los participantes con discapacidades físicas y los que no. Danza integrada es algo que nunca he hecho en el pasado y que nunca había escuchado de él antes de que me topé por casualidad con la organización ConCuerpos. Desde el lado profesional, estaba buscando formas de utilizar la danza y el movimiento por la construcción de la paz y la prevención de la violencia; desde el lado personal, estaba tratando de conocer y conectar con la gente en una ciudad que es conocida por ser bastante frío y hostil en comparación con el resto del país. Lo que encontré en esas tardes de los sábados era eso y mucho más. 

Por el suelo negro y vasto del estudio, mirando, a través de las ventanas de piso a techo, el panorama que siempre cambia de las montañas que abrazan la ciudad, se me ha estirado – físicamente y emocionalmente – de unas maneras que ni siquiera conocía eran posibles. He llegado a entender mucho más claramente lo que mi cuerpo tiene capaz de hacer, lo que otros cuerpos diferentes tienen capaces de hacer, y – más importante – los capacidades de nuestros cuerpos juntos. He aprendido la confianza, el respeto, la confianza en si mismo, y como dejar ir. He aprendido cómo comunicar ideas complejas, sentimientos, un sentido de lugar y recuerdos, exclusivamente a través de mi cuerpo. En esas tardes de sábado, no tengo que preocuparme de las barreras lingüísticas que aún me enfrento aquí diariamente – he aprendido que nuestros cuerpos todos hablan el mismo idioma. 

Por encima de todo, sin embargo, he aprendido sobre la conexión. Como una persona extrovertida, vivo para conectar con la gente (e incluso hay días en que me siento como me pusieron en este planeta sólo para conectar con otros personas). Es el tipo de conexión que sólo puede venir de tener un completo desconocido (de una forma segura y consensuada) enrolla sobre su cuerpo o apoya su peso con la pierna/hombro/estómago/espalda un minuto después de los conocieron. Y luego, para moverse como una unidad singular con unos diez o veinte otros cuerpos de diferentes formas/tamaños/capacidades, sin un plan pre-acordado o pasos pre-asignados, me da esperanza para una conexión más amplio, como global, que creo que el mundo necesita, especialmente en estos momentos.

Todos los sábados, salgo de ese estudio con la sensación de energía y rejuvenecido y es en ese suelo negro y vasto del estudio iluminado por el sol, estoy encontrando mi alma en Bogotá.

Para apoyar ConCuerpos, que estos sábados pueden continuar, haga clic aquí.

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Comments
  1. concuerpos says:

    Xian, qué lindo este artículo!!! Un gran abrazo y que siga el movimiento

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